Mientras la Praia da Marinha, en el Algarve, vive su pico de turistas de agosto bajo un sol que rara vez falla, a unos 8.500 km de distancia, al otro lado del ecuador, Robberg Beach, en la Garden Route sudafricana, atraviesa la semana más fría de su año. Las dos playas comparten la misma ventana del calendario y casi nada más: una vive el punto álgido del verano europeo, la otra el pleno invierno austral, y por eso mismo se convierte en la temporada de las ballenas francas australes junto a la costa.
El Algarve tiene fama de ser una de las regiones más soleadas de Europa: las horas de sol al año varían entre las 2.600 en la Sierra de Monchique y más de 3.100 en la costa sur. Esa combinación de calor seco y lluvia casi inexistente define una temporada turística de unos cinco a seis meses, con temperaturas diurnas por encima de los 25°C. Julio y agosto son los meses de mayor afluencia, cuando la población de la región llega a triplicarse con residentes de temporada y visitantes.
En la costa este del Algarve, las temperaturas del aire rondan los 29–30°C en pleno verano, y el interior puede superar los 40°C en los días más extremos. El mar se calienta de forma más moderada: en agosto, la temperatura media del agua ronda los 20,8°C, con oscilaciones entre 16,8°C y 25°C, valores generalmente considerados cómodos para nadar. Fue en esa temporada alta que, solo en 2018, la región recibió 4,2 millones de visitantes y generó más de mil millones de euros en ingresos turísticos, cifras que ayudan a explicar por qué playas como la Praia da Marinha se llenan de sombrillas, barcos turísticos y colas para subir la escalera del acantilado desde primera hora de la mañana.
En la Garden Route sudafricana, esa misma época del año corresponde al invierno austral. En Plettenberg Bay, junto a la península de Robberg, la temperatura media del aire ronda los 18°C en julio, frente a los 24°C de enero: un clima marítimo templado, sin estación seca o lluviosa muy marcada, con unos 640 mm de lluvia repartidos a lo largo de todo el año. No es playa de toalla y sombrilla; es, precisamente, la temporada en que las ballenas francas australes se acercan a la costa para aparearse y parir.
Las ballenas llegan a la Bahía de Plettenberg entre julio y diciembre, la misma ventana en la que aparecen en Algoa Bay; en False Bay se las ve sobre todo entre julio y octubre, y más al oeste, en Hermanus, se han llegado a identificar más de 100 ejemplares en una sola temporada. Muy cerca de Plettenberg, la Reserva Natural de Robberg protege 42 km² de océano y unos 13 km de costa rocosa y arenosa, incluida Robberg Beach, donde suele verse una gran colonia de lobos marinos del Cabo en la rompiente, cerca de la punta de la península.
La Reserva Natural de Robberg se encuentra en la ecorregión templado-cálida de Agulhas, con una proporción inusualmente alta de especies marinas endémicas de Sudáfrica. Tres especies de tortugas marinas —boba, verde y carey— son visitantes anuales de sus aguas, mientras que la tortuga laúd aparece solo de forma ocasional. Es esta misma reserva, recorrida por senderos en lo alto del acantilado con vistas al océano, la que sirve como mirador terrestre para la observación de ballenas durante el invierno austral.
Quien busca escapar de las multitudes del verano europeo sin renunciar a un viaje costero tiene aquí una alternativa real, no una simple curiosidad de calendario: cambiar las semanas más concurridas del Algarve por la observación de ballenas en la costa sudafricana, donde agosto no es temporada de baño pero sí, de forma comprobada, una de las mejores ventanas del año para ver a una ballena franca austral y su cría a pocos metros de la playa o de los senderos costeros de la península de Robberg. Para quien prefiera sol y mar cálido, el término medio está en los meses de temporada media del Algarve —mayo y septiembre—, cuando las temperaturas ya superan los 25°C pero las playas aún no alcanzan el pico de agosto.
No es la temporada recomendada: agosto corresponde al invierno austral, con una temperatura media del aire de unos 18°C en julio en la zona de Plettenberg Bay. Es, en cambio, una de las mejores épocas del año para observar ballenas francas australes desde la costa.
Entre julio y diciembre. La especie se acerca a la costa sudafricana durante el invierno austral (de junio a octubre, en términos generales) para aparearse y parir, prolongándose en puntos como Plettenberg Bay y Algoa Bay hasta diciembre.
Sí: julio y agosto son los meses de mayor afluencia de la temporada alta en el Algarve, cuando la población de la región llega a triplicarse con visitantes y residentes de temporada.
Seleccionadas por la redacción.