Playa La Piscina se encuentra en el extremo norte del litoral de Bahía Inglesa, una pequeña localidad balnearia de la Región de Atacama, en el norte de Chile, a unos 6 km al sur del puerto de Caldera y a poco más de 75 km al noroeste de Copiapó. Su nombre no es casualidad: afloramientos rocosos cierran parcialmente la bahía y retienen el agua de mar en pozas poco profundas, creando el efecto de una piscina natural de agua turquesa, tranquila y notablemente más cálida que el océano abierto que la rodea.
Las rocas que dan nombre a la playa actúan como un dique natural: en marea baja, aíslan bolsas de agua de mar que se calientan con el sol y quedan protegidas del oleaje del Pacífico. Esa combinación —agua poco profunda, circulación reducida y protección rocosa— deja a Playa La Piscina prácticamente sin corrientes, por lo que es muy buscada por familias con niños pequeños.
La arena es de color claro, fina y libre de piedras sueltas en la superficie, en contraste con el agua turquesa —la misma combinación de tonos que da nombre a otras playas vecinas de Bahía Inglesa, como El Chuncho y Las Machas—. El agua, aunque sigue siendo fresca para estándares tropicales, es notablemente más tolerable aquí que en el resto de la costa chilena, donde la fría Corriente de Humboldt mantiene el mar frío casi todo el año.
El nombre "Bahía Inglesa" se remonta a 1687, cuando el corsario inglés Edward Davis ancló en esta bahía a bordo del barco Bachelor's Delight, dando origen a la denominación "Puerto del Inglés" con la que se conoció la zona durante siglos. Durante mucho tiempo fue una región desértica y prácticamente deshabitada, frecuentada solo por pescadores; no fue hasta el siglo XX cuando Bahía Inglesa se convirtió en el destino veraniego que es hoy, con hoteles, restaurantes y casas de vacaciones junto al mar.
Las aguas tranquilas y poco profundas son adecuadas para el baño en familia, pero también para el snorkel, el kayak y el stand-up paddle en los días de mar más calmo. La corta distancia entre las piscinas naturales y las calles de Bahía Inglesa, con restaurantes de pescado y marisco fresco, facilita pasar un día entero en la playa sin mayor logística. También vale la pena reservar tiempo para la puesta de sol, especialmente vistosa durante los meses de verano austral.
Según el censo de 2017, la localidad de Bahía Inglesa tenía 535 habitantes, una cifra que ayuda a entender la escala reducida de este pueblo balneario fuera de temporada alta. El área más amplia en torno a la bahía también es conocida entre paleontólogos por la llamada Formación Bahía Inglesa, una secuencia de rocas sedimentarias que conserva fósiles marinos de vertebrados de entre 1,7 y 16 millones de años, entre ellos el esqueleto de un ave marina extinta, el Pelagornis chilensis, con una envergadura estimada de más de cinco metros, una de las aves voladoras más grandes identificadas en el registro fósil.
La mejor época para visitar es entre diciembre y marzo (verano en el hemisferio sur), con más horas de sol y mar más calmo; es también la temporada de mayor afluencia, por lo que las primeras horas de la mañana suelen ser más tranquilas. El acceso más directo es desde Copiapó por la Ruta 5 (Panamericana), seguido de un breve desvío hacia la costa; quienes llegan en avión pueden aterrizar en el Aeropuerto del Desierto de Atacama, a unos 20 minutos en coche. Playa La Piscina se ubica en la Costa de Atacama, la franja costera que recorre el desierto más árido del mundo hasta el litoral chileno.
Es más templada que en otras playas de Chile, porque las rocas retienen agua de mar que se calienta con el sol, pero sigue siendo agua del Pacífico, más fresca que en un destino tropical.
Entre diciembre y marzo, durante el verano austral, cuando el clima es más estable y el mar más calmo. También es la temporada turística de mayor afluencia.
Por la Ruta 5 (Panamericana) hasta el desvío hacia Bahía Inglesa, un trayecto de poco más de 75 km. Quienes viajan en avión pueden aterrizar en el Aeropuerto del Desierto de Atacama, a unos 20 minutos en coche.
Medias mensuales reales de la temperatura histórica del agua.