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Covetrip / Diario / Planificación

Tres playas a las que no se puede llegar sin plan

6 min de lectura Actualizado en junio de 2026 Marta Ribeiro

En las fotos, Praia da Marinha, Cala Goloritzé y Reynisfjara parecen tres playas bonitas más. En la práctica, ninguna se visita como una playa cualquiera. Una obliga a bajar —y luego subir— unos 150 escalones de madera tallados en el acantilado. Otra solo se alcanza a pie, y solo después de reservar hora con antelación. La tercera ni siquiera es para nadar: es una de las pocas playas del mundo cuyo propio aviso de seguridad pide no dar nunca la espalda al mar. Esto es lo que conviene saber antes de hacer la maleta para cualquiera de ellas.

Praia da Marinha, Algarve: escalones, aparcamiento y marea baja

Praia da Marinha, en el municipio de Lagoa, entre Armação de Pêra y Carvoeiro, solo se alcanza por una escalera de madera empotrada en el acantilado calizo, con unos 150 a 165 escalones según la fuente — suficientes para descartar sillas de ruedas o carritos de bebé. En lo alto hay un aparcamiento de pago; el ayuntamiento de Lagoa también ha habilitado una zona gratuita para unos 300 vehículos cerca, para aliviar la presión en los meses de más afluencia. En agosto, compensa llegar temprano.

No hay sombra natural en la arena: el alquiler de sombrilla y tumbona solo funciona durante la temporada de baño, de junio a septiembre, cuando el agua ronda los 18-22°C. Para evitar aglomeraciones sin renunciar al buen tiempo, mayo y octubre suelen ofrecer un equilibrio razonable; en invierno la playa queda casi vacía, pero más fría y ventosa. Junto a los acantilados hay cuevas a las que solo se llega nadando con marea baja — conviene comprobar antes las condiciones del mar, porque las corrientes junto a las rocas pueden ser traicioneras. Los escarpines ayudan en los tramos de piedra suelta y, como el único acceso es una escalera estrecha, no es la playa para cargar con equipaje pesado.

Cala Goloritzé, Cerdeña: una caminata con reserva obligatoria

Cala Goloritzé, en la costa oriental de Cerdeña, en el municipio de Baunei, no tiene carretera de acceso ni construcciones junto al agua — se llega a pie desde la meseta del Golgo, o en barco, fondeando a unos 300 metros de la orilla. La entrada a pie exige reserva previa a través de la app o web Heart of Sardinia, con un máximo de 250 personas a la vez en el sendero entre abril y octubre; se puede reservar hasta 72 horas antes y cuesta 7 euros por persona (gratis hasta los 6 años), tarifa que incluye el aparcamiento vigilado en Su Porteddu, el punto de partida en la meseta del Golgo.

Desde allí son unos 3,5 km hasta la playa, con casi 500 metros de desnivel — la bajada dura entre 1h15 y 1h30, pero la subida de vuelta puede llevar unas 2 horas y es la parte más dura del recorrido. El sendero abre a las 7:30 y cierra a nuevas entradas a las 14:00; quien ya esté en la playa puede quedarse hasta las 17:00. El terreno es irregular, con losas de caliza resbaladizas y raíces expuestas, por lo que es obligatorio el calzado cerrado con buen agarre — no es una caminata para chanclas. No hay bar, baño ni sombra en la playa, así que el agua (sobre todo para la subida) y la protección solar deben ir en la mochila. Mayo a septiembre suele ofrecer las mejores condiciones de agua y tiempo; entre abril y junio la luz es más suave y hay menos gente en el sendero.

Reynisfjara, Islandia: sin escaleras, pero nunca de espaldas al mar

Reynisfjara está en la costa sur de Islandia, junto a Vík í Mýrdal, justo al lado de la Route 1 — unos 188 km y dos horas y media en coche desde Reikiavik. El acceso en sí es fácil: hay dos aparcamientos de pago junto a la arena, uno más cercano al agua (1000 ISK, hasta 3 horas), otro algo más retirado (750 ISK, a cinco minutos a pie), ambos pagaderos con la app Parka. El reto no es llegar — es lo que se hace una vez allí.

Reynisfjara no es una playa para nadar; es una playa para mirar, a distancia. El mar abierto del Atlántico Norte produce las llamadas "sneaker waves" — olas sueltas, sin patrón previsible, que aparecen entre olas mucho más pequeñas y pueden arrastrar a una persona hacia el agua helada antes de que pueda reaccionar. No hay socorrista. Un sistema de luces junto a la arena señala el riesgo: luz roja significa mantenerse detrás de la zona roja, luz amarilla significa mantenerse detrás de la zona amarilla — y, según la información de seguridad publicada para la playa, los últimos tres ahogamientos registrados ocurrieron precisamente junto a las columnas basálticas, con la luz parpadeando en amarillo. La recomendación práctica es sencilla: mantenerse alejado de la orilla, no dar nunca la espalda al mar, vigilar de cerca a los niños y, para explorar cuevas o la base de los acantilados, consultar antes la tabla de mareas e ir solo con marea baja.

Antes de partir

Ninguna de estas tres playas premia la improvisación. En Praia da Marinha, el límite es físico — la escalera y la falta de sombra. En Cala Goloritzé, es burocrático — sin reserva hecha con antelación, no hay entrada. En Reynisfjara, es una cuestión de comportamiento junto al agua, más que de logística para llegar. En los tres casos, diez minutos de búsqueda antes de salir de casa evitan el desenlace más habitual: llegar al inicio de la escalera, del sendero o del aparcamiento y descubrir, demasiado tarde, que faltaba un detalle.

Preguntas frecuentes

¿Hay que reservar para visitar Cala Goloritzé?

Sí — entre abril y octubre, el acceso a pie exige reserva previa (hasta 72 horas antes) a través de la app o web Heart of Sardinia, con un límite de 250 personas a la vez en el sendero y una tarifa de 7 euros por persona que incluye aparcamiento vigilado.

¿Cuántos escalones tiene Praia da Marinha?

Las fuentes varían entre unos 150 y 165 escalones de madera tallados en el acantilado calizo — un acceso empinado, sin alternativa, no apto para sillas de ruedas ni carritos de bebé.

¿Se puede nadar en Reynisfjara?

No se recomienda. El mar abierto produce olas imprevisibles ("sneaker waves") que ya han causado muertes, no hay socorrista, y la recomendación es mantenerse alejado del agua y no dar nunca la espalda al mar.

Playas destacadas

Seleccionadas por la redacción.

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Algarve, Portugal

Plage de Matira

Bora Bora, Polinésia Francesa

Anse Source d’Argent

La Digue, Seicheles